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doomedworld

α

Sucedió durante un campeonato mundial de fútbol.

Mientras se desarrollaba uno de los partidos clasificatorios, y los ojos del mundo se encontraban tras la pequeña pelota, un acontecimiento magno y sin precedentes se producía en el mundo.

Múltiples testigos vieron razgarse el cielo en colores jamás imaginados, la tierra se agitó violentamente y los mares tomaron bríos y fuerzas insospechados. Lo imposible se volvía posible y lo normal se tornaba anormal. Pronto los eventos se volvieron prioritarios incluso para los más escépticos y concentrados en el movimiento del balón. Hasta los jugadores llegaron a suspender el juego con tal de protegerse o asegurarse de que sus familias estuvieran a salvo. Lo curioso era que nadie estaba muriendo, pero aún así el miedo dominaba sus corazones.

Tras el caos inicial, y aunque casi nadie pudo saberlo, la tierra detuvo su rotación y dejó de girar alrededor del sol. Sin embargo, nada en la tierra se alteró, porque desde algún lugar remoto que se sentía desde todas partes y ninguna a la vez, surgió una voz que hablaba en todas las lenguas, y en todas las voces, hacia todas partes; hacia la raza humana.

Era el retorno que las grandes religiones del mundo habían esperado. El retorno de Dios y el Juicio Final.

Los Cristianos eran los más contentos, tras la gigantesca cantidad de años que habían pasado prediciendo el acontecimiento. A pesar de que, nuevamente, habían errado en el año del suceso, estaban felices de que finalmente había llegado la hora del juicio que les llevaría a la eterna felicidad. Habían hecho mérito ellos y todas las generaciones anteriores. Los Judíos, por otro lado eran los más aliviados. Después de todos sus sufrimientos y padecimientos, ahora que tenían nuevamente la tierra prometida, era natural que Dios regresara para salvar el mundo y darle la paz que merecía, junto a su lado, al fin.

El Dios verdadero, sin embargo, y para sorpresa de todos, era Allah. Y los musulmanes del mundo estaban ya preparados para este acontecimiento.

La Qiyamah se produjo, los muertos estaban volviendo a la vida, desde Napoleón hasta Herodes y el mundo entero fue juzgado en base a sus acciones en cosa de segundos, mientras la gran parte de los cristianos caía en la locura o la desesperación absolutas por haber estado tanto tiempo equivocados. Los fanáticos religiosos más despiadados del mundo entero imploraban el perdon y la misericordia, y los predicadores de todo tipo eran atacados y destruídos por turbas que antes les habían servido ciegamente, aunque ya nada cambiara su destino.

Pronto, tres cuartos del mundo ardían en sus sitios designados en el Jahannam, mientras la gran parte de los islámicos podían gozar de la felicidad eternas en la Yanna. Y la vista era espantosa: Mientras llovían las almas humanas, precipitadas al dolor y el fuego durante toda la eternidad, en el gran puente los pueblos islámicos, cantaban y bailaban, regocijados, indiferentes a la masacre y el dolor humanos, hacia la felicidad eterna, donde cada uno sería recompensado por sus acciones.

¿Por qué?

Ω

Pedrito abrió de golpe los ojos y saltó de la cama involuntariamente. Todo su cuerpo se estremeció en base a la visión mortal que había contemplado. Él mismo, cayendo a una velocidad casi enceguecedora, apenas comprendiendo lo que había estado sucediendo, había sido testigo de estos terribles acontecimientos. Sus investigaciones curiosas en Wikipedia sobre el Islam había tenido terribles consecuencias, advertidas por el Sacerdote. Sin pensarlo dos veces, buscó su medalla de la virgen maría y comenzó a besarla mientras rezaba, frenéticamente. Necesitaba una protección única, que le había llevado a aquel objeto antes incluso que a la sola idea de llamar a su madre.

Mientras hacía esto, sin embargo, un espacio de duda pasó por su cabeza; que incluso le hizo detener aquella acción maquinal y hacerle sentir increíblemente estúpido.

¿Y si él no tuviera la razón? ¿Quién podía tenerla? ¿Cómo saberlo?

Al volver a recobrar la calma y ser capaz de dormir otra vez (vencido, a pesar de todo, por el cansancio y el sueño), Pedrito ya no volvería a ver al mundo de la misma manera.

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Si el Cristianismo tuviera la razón: Más de 5.000.000.000 personas estarían equivocadas.

Si el Islam tuviera la razón: Más de 5.500.000.000 personas estarían equivocadas.

Si el Hinduísmo tuviera la razón: Más de 6.000.000.000 personas estarían equivocadas.

¿Qué pasaría si la religión correcta ni siquiera es practicada hoy en día?

¿Y si el Dios verdadero no fuera nada de lo que hubieramos imaginado?

¿Y si no hubiera un Dios?

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4 Comments

  1. Me ha encantado “¿Y si el Dios verdadero no fuera nada de lo que hubieramos imaginado?”

    “¿Y si no hubiera un Dios?”

    Porque asi pense hace mucho tiempo yo :3

    • Sinu:

      Me alegra gratamente leer un comentario tuyo despues de tanto tiempo, y me alegro que te haya gustado esta pequeña historia. Ojala la proxima idea que tengo en mente te parezca igualmente interesante, aunque no abordr tematicas religiosas.

      Un abrazo

  2. Interesante perspectiva, quizás todos estemos equivocados.

    • Me alegro de la apreciacion que realizas. Si consideramos de que a traves de los siglos hemos sido nosotros quienes han creado el conocimiento y las teorias, y las afirmaciones y creencias, que nos hace pensar que estamos en lo correcto?

      Gracias por comentar
      Saludos


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