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Mujer del Mar

Son las olas, siempre las olas, quienes te guían. ¿Quién sabe a dónde?

Hasta el viento te ama, mujer del mar,
dentro de esta cadena sin principio ni final,
donde yace oculta la vida que te vió llegar,
suspirándote al oído un destino especial.

“Como pocos, tendrás control de tu destino,
doblegando los obstáculos, creando nuevos caminos;
sólo un punto débil tendrás, para la balanza equilibrar:
Un corazón sincero e ingenuo, fácil de engañar.”

Y el mundo te sonríe y te sonreirá,
aunque hoy cargues con sombría soledad.
Es la carga de la más profunda emoción;
que a todo lo humano resta color y pasión.
Porque sabes que puedes mover montañas,
y aunque no lo veas o le restes importancia,
es al alero de tu bondad
donde hasta almas oscuras logran su paz.

Así que danza bajo las olas, que el tiempo se agota
de tantos susurros al aire que te adora.
Corónate con el fuego aún vivo en tu pecho,
y hazte una con el suelo que te da sustento.
Porque llegará el día en que tus ojos se apoderen del cielo,
y que los truenos quieran jugar con tu cabello.
Te darás cuenta de que eres libre, indomable e invencible;
un grito de guerra impredecible…

El tiempo pasa, y a algunos nos aleja del final
natural que le depara a los hombres al cruzar
las costas cansadas de tanto luchar
por caminos plagados de trivialidad.
Pero el mundo reconocerá tu silueta,
y quedará por siempre prendido de ella.

Falta todo lo dicho sobre tu esencia,
pero ya hay quienes han descrito esas virtudes y bellezas.
Con ellos no puedo (ni quiero) competir
¿No ves que son muchos los inspirados por tí?

Y mientras las eras dentro de las ideas
devoren todos los sueños y originales existencias
Tú seguirás igual, firme, aquí donde nadie más que yo te alcanza.
Siempre serena, cálida, como eres: Perfecta.

Que tu camino no sea el que las estrellas te digan,
ni el que tu corazón te grite con todas sus fuerzas:
Sé sólo tú quien tome las riendas
de la vida que el recorrido te presenta.

Y puede ser que, entre la arena,
esté la solución a todos tus problemas.
Sea ese o no el término de tu camino,
siempre contarás con una canción contigo.

Hasta el viento te ama, mujer del mar,
dentro de esta cadena, sin principio ni final.
No busques más la luz, allá en el horizonte;
esa luz siempre se queda contigo, aunque nunca, jamás, lo notes.

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