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personalidades

¿Qué haces tú cuando no hay nadie más a tu alrededor? Yo me pongo a conversar. No importa con quién. La idea es, ante todo, prevalecer. Prevalecer como la personalidad dominante entre el montón.

De vez en cuando hablo conmigo,
cuando estoy solo o demasiado dormido.
Me converso de política y de amor;
y muy de vez en cuando hasta de religión.

Es agradable solo cuando nadie mas puede hablar conmigo
o tengo pensamientos tal vez demasiado ruidosos,
que no pueden tan sólo quedarse tras mis ojos
y necesitan escapar para conversarme un poco.
Me animan cuando me siento solo,
me apoyan cuando no queda otro.
Me dan los mejores consejos, los que nunca sigo;
pues si lo hiciera no estaría hoy en estos líos…

“¿Qué crees que haces?”
“Escribo sobre tí y el resto,
sobre las verdades y los sueños,
lo vivido, lo obtenido y lo perdido,
y el por qué seguimos vivos.”
“Pues vale, pero no te esfuerces tanto;
ya hay mucha presión aquí adentro y no es para tanto.”

Es que a veces me siento y tan sólo pienso
y las ideas y los mundos de ensueño vienen de lejos.
Me ofrecen el mundo, me proponen bajos deseos;
buscan implantarme recuerdos… o repararlos por completo.
Y más que nada me gusta esa sinceridad,
¡Tan difícil de encontrar!,
que soluciona los asuntos de mi vida,
aunque no siga las guías.

Más de uno me tomará por loco,
habiéndose hablado poco o nada del todo:
Es a ellos a quienes les quiero preguntar,
¿Qué clases de estragos les daría la soledad?
Si a tus amigos les importas poco,
o los extraños son tus seres queridos.
Si crees que tus ideas son un nuevo camino,
y sin embargo vives en el mundo rodeado de engreídos…

Es ahí cuando, al calor del fuego
(o al amor de una habitación en silencio),
debes dar rienda suelta a aquellos molestos siseos,
que se tornan en hombres sabios y modestos
si aprendes como tratarlos primero.

Sus sugerencias pueden ser descabelladas o certeras;
tú plántales cara cuando te parezca,
y transforma el miedo en esperanza y paciencia,
aunque todos lo vean como una forma de demencia.
Después de todo no puedes separarte de tu conciencia,
aunque pierdas amigos y parentela…
¡Incluso la entereza!

Así, si te sientos muy solo, habla un poco más alto,
que al final siempre habrá alguien escuchando.
Hasta en otros idiomas podrás terminar charlando,
pero si no los dominas te terminarás ahogando.

“¡Silencio! ¡O revelaré en quien estabas pensando!”
“¿Para qué el alboroto? ¡Si ya estoy terminando!
Además que los alabo…”
“¡Acá queremos dormir!
¡Así que deja el bolígrafo y la máquina de escribir!”

Ojalá la humanidad entendiera esta simple “falla”,
que, por sí sola, puede curar muchas otras fallas.

“¿No encontraste una rima mejor?
¡Ya duérmete de una vez, sera mejor!”

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One Comment

  1. sabes, desde tus primeros trabajos hasta la fecha, has sufrido una transformación crucial en cuanto a tus campos exploratorios y como te desenvuelves en estas diversas y creativas temáticas, siempre es de mi agrado encontrarme con un trabajo nuevo por tu blog, saludos!


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