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shadow people

Mi novia una vez me confió que podía ver cosas que nadie más puede ver: Fantasmas, espectros, entes, criaturas invisibles, extrañas y bizarras que no pertenecen aquí. Se mueven a través de los espejos y están al acecho en todo momento. La mayoría del tiempo, me dijo, se limitan a observarnos, esperando el momento propicio para atormentarnos. Yo siempre me reía, nunca lo habría creído… hasta que me ocurrió, hace unos quince minutos.

La experiencia que relato sucedió cuando regresaba de la casa de mi novia, que no vive muy lejos de la mía propia. Me dijo que tomara el camino largo, porque sentía que había algo extraño en el aire esa noche. No tomando cuidado de aquellas palabras en mi opinión supersticiosas, tomé el camino habitual hacia mi casa. Fue una noche particularmente extraña, con un viento lento y fuerte que mecía de manera macabra las copas de los árboles que se encontraban por el sendero. No había una sola alma a la vista y eso me tranquilizaba, dado que disminuía las posibilidades de que me encontrara con “imprevistos”, con los que había tenido que lidiar antes. No obstante, y sin previo aviso, comencé a sentir que mi vista se nublaba y que me sentía debilitado, como si repentinamente hubiera empezado a sentirme enfermo. Empecé a sentirme inquieto por razones que nacían de mí de extrañas maneras, como si mis sentimientos estuvieran cambiando sin ningún dominio por parte de mi razón. De hecho, pasé en cosa de minutos de un estado que podríamos considerar de gran alegría a una sensación de terror que rápidamente comenzó a rayar en la paranoia, al comenzar a ponerme alerta por las cosas más simples e insignificantes, que sin embargo se producían de una manera tan súbita y antinatural que hacían que comenzara a acelerar el paso.

Un frío aterrador me recorrió por completo. Yo, que casi nunca experimentaba frío, aún en los peores días del invierno, prácticamente de la nada sentía ahora una sensación escalofriante de congelamiento que me hacía castañetear los dientes y produjo que me encogiera un poco en mi chaqueta en busca de un poco más de calor… y entonces, como si lo anterior hubieran sido tan sólo las señales, “sucedió”. No se cuando ocurrió, exactamente, pero de repente, sin siquiera haber tenido que voltearme, sentí que había algo -una presencia- detrás de mí, que me estaba vigilando y siguiendo desde lejos. No sé como, pero simplemente sabía que estaba ahí, como si mi cuerpo y mi mente siempre hubieran sabido que el suceso habría de ocurrir algún día… y que no sería para nada bueno.

Aquello que mi imaginación y mis presentimientos concebían no era humano, de eso estaba seguro; ni tampoco algo que debieran ver mis ojos por motivo alguno, bajo riesgo de que algo terrible me ocurriera. No voy a negar que en ese momento temí por mi vida como nunca antes lo había hecho. Haciendo un esfuerzo sobrehumano por tranquilizarme, y con la idea constante en mi cabeza de que no debía mirar hacia atrás, fueran supersticiones o no, caminé a paso largo por las calles que me separaban de mi casa, cada vez mas cercana.

Mi respiración comenzaba a agitarse a medida que iba sintiendo que había, efectivamente, alguien o “algo” detrás de mí. Sentía cómo el viento comenzaba a agitarse sólamente detrás de mí, como si aquel ente lo moviera o aquella fuerza eólica se arremolinara alrededor de su ser. Escuchaba con claridad el sonido de pasos que hacían eco de los míos, así como la sensación aterradora de que me estaban ganando terreno. Esto era al punto de que me parecía estar escuchando susurros de palabras obsenas y profanas, no aptas para oídos como los míos. La curiosidad fue creciendo, a su vez, cada vez con mayor intensidad e impulso irrefrenable, al punto de que mirar hacia atrás se estaba convirtiendo en una orden a la que me costaba más negarme en mi fuero interno. Con todo aquello fue suficiente como para que empezara a perder la compostura que había intentado mantener. Un sudor frío congelaba aún mi cuerpo mientras empezaba a comprender de que lo mío no eran miedos injustificados. Así que, sin miedo alguno al ridículo o a una equivocación corrí con todas mis fuerzas los últimos metros que me separaban de mi casa; y al mismo tiempo que sentía que aumentaba la distancia, disminuía el frío, la bruma, el miedo y la sensación de angustiosa enfermedad que me sometía.

Llegué, y todavía resuelto aún a no mirar detrás de mí, me apresuré para llegar hasta el portón que llevaba al pequeño patio que me separaba de casa. Comencé a sentir de nuevo el frío, el miedo y los otros síntomas de manera tan rápida y aguda que supe que también se estaba apresurando hacia mí. En todo ese lapso de tiempo yo ya había ganado terreno tanto al saltar el cerco, que afortunadamente no era muy alto, y abrir de inmediato la puerta de mi casa, la cual cerré de espaldas, dado que en ningún segundo me atreví a desobedecer a aquella orden subconsciente de mi cabeza.

Me apoyé en la pared y me dejé caer, jadeando y sudando copiosamente. Lo había logrado, estaba en casa y no me había volteado a ver, pero… ¿Me sentía a salvo? Como respuesta a aquel pensamiento sentí un golpe a mis espaldas. Uno solo. Aquello era suficiente para saber que lo que había dejado atrás seguía allí afuera… pero no podía entrar. Por alguna razón estaba a salvo. Así que me he convencido hasta ahora de que estoy a salvo y protegido y me he atrevido a subir las escaleras, que hicieron tanto ruido que cada crujido comenzaba a aumentar mi ansiedad y mis nervios rápidamente. Temía, a más que ninguna otra cosa, a que “eso” entrara de alguna manera. Mis padres y hermano seguían dormidos y la tranquilidad de la casa me comenzaba a a aliviar y a sanar de la experiencia, a la que pronto estaba dejando ir como algo que luego podría contar de manera más alegre. Pasé al baño a tranquilizarme un poco y realmente me ayudó; pero al abrir la puerta casi me da un infarto cuando escucho el sonido de mi celular rompiendo con el absoluto silencio de la noche. Era mi novia.

No queriendo preocuparle le conté que no había tenido complicaciones. Le dije que había seguido su consejo y que estaba en casa sano y salvo; en una pieza. La única diferencia es de que le dije que le amaba más de lo que usualmente se lo digo. Me pregunto si al menos habrá sospechado algo. No recuerdo claramente cual era el tono de mi voz o que tan agitada sonaba mi respiración. Espero que no tenga que contárselo, aunque no sé si eso será para mejor en caso de que me vuelva a topar con aquella cosa horrorosa. Supongo que haré caso de sus advertencias la próxima vez.

He venido a compartir esta idea en mi fiel libreta, pero antes averigüé un poco sobre aquella cosa extraña. He encontrado varios testimonios extraños que me han puesto los pelos de punta. He leído cosas sobre seres de sombra que acechan en tus sueños y otras cosas por el estilo, pero testimonios sobre mi experiencia particular no me he encontrado con ninguno… hasta hace poco. Según un relato que parece completamente ficción, al parecer hay entes que pertenecen a otro plano dimensional, y que son enormes y monstruosos, al punto de ser indescriptibles. Estos seres se aprovechan de la soledad absoluta para acechar a sus presas, algo que es totalmente posible aún en algunos pueblos pequeños como el mío. Para asegurarse de no ser vistos se camuflan en la bruma y se alimentan de la curiosidad, para paralizar a su víctima entonces con sus formas imposibles e inconcebibles. La idea es crear una impresión lo suficientemente fuerte como para producir un estado de shock. Sólo hay un gran problema: Dice que una vez que eligen a su víctima no se detienen ante nada. Nunca…

shadow at the door

¿Escuché ruido tras la puerta?

Documento del archivo policial de investigación.

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5 Comments

  1. Me alegra ver que aun puedo leerte! Estas desa`parecido… espero que ninguna de esas cosas te coja jejejeje
    Inquietante relato, ya lo habias publicado ??
    Saludos amigo-

    • ¡Querida Nieves! Feliz soy de verte por estos lares…

      Es cierto, he estado un tanto desaparecido del mundo de las letras. Ha sido un año raro y extraño para mí… ¡Completamente distinto al anterior en muchos sentidos!

      Afortunadamente empezaron las vacaciones por acá. Espero que traigan inspiración y buenas letras para todos, no sólo para mí :)

      Un abrazo, amiga. Gracias por leerme :D

  2. ay lo atrapo al final, que buen relato… me gusto Adlien :)

    saludos!
    feliz año nuevo (ya falta poco)

    • ¡Vaya que sí lo hizo! Aquella idea vino de un hecho común y corriente que me ocurrió a mí mismo. Afortunadamente sigo en el mundo de los vivos, jajaja…

      Un abrazo, y como mencioné, los mejores deseos para este año :)

      • mmmh he experimentado una extraña sensación de tener a “alguien” siguiéndome o mirándome, parecido, ¿no?… pero ya no, uff ^^ (mucha película de terror)

        oh!!!! que no te atrape! asegúrate de eso.

        otro abrazo :)


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