Salte la navegación

A lo largo de las estrechas calles de la ciudad, iluminada por los débiles postes de luz, y acechada a todo momento por el incesante rugir de los vehículos motorizados, marchaba solitaria una gran sombra, correspondiente a un hombre adulto. Era una noche de invierno, y en el cielo, cubierto por tan solo algunas nubes, brillaba la preciosa Luna con su plateado esplendor. Sin embargo el hombre no la contemplaba en esta ocasión, sumido como estaba en sus pensamientos que, absorbentes, le quitaban toda otra preocupación.

Así lo vieron los niños desde una esquina, y pronto se le acercaron. Niño y niña, eran ambos pequeñas sombras que corrían con elegante prisa hacia el hombre, un tanto encorvado ahora por el frío viento ante el que los pequeños ni siquiera se inmutaban. Pronto le dieron alcance y caminaron a su lado, mirándole con intensa curiosidad, pero al mismo tiempo con afecto y respeto.

“¡Escritor! ¡Escritor!” Habían llamado; y él, en respuesta, había volteado la cabeza con por un momento, creyendo que podía ser algo importante, pero al ver a los niños siguió caminando, amargado y gris, sin prestarles demasiada atención.

“¡Escritor! Te vimos caminando y no te ves para nada bien. Pareces triste, ¿Pasa algo?” Preguntó el niño, con un tono de voz entre la alegría y la verdadera preocupación.

“No pasa nada.” Dijo el escritor, sabiendo que le mentía a dos personas: A sí mismo y a quien preguntaba.

“No te ves bien, escritor.” Dijo la niña, reafirmando lo que el pequeño había dicho.

Como cediendo ante sus preguntas, no viendo peligro alguno en el hecho de hacerlo, decidió sincerarse de inmediato:

“Pues bien. Podría ser que realmente no esté bien…” Reconoció, para la alegría de los pequeños por haber acertado.

Ante el silencio que vino después de esas palabras, continuaron los tres caminando un largo rato, sin romper el silencio que se había creado. Las calles a ratos estaban desiertas, y a veces de todas partes salían sombras de distintos tamaños y formas; pero estas eran borrosas, así como difíciles de reconocer para quien no estuviera prestándoles atención. Avanzaron bastante por las calles, y las sombras parecían alargarse a medida que avanzaban, como si fuera obra de un extraño juego psicodélico… hasta que los niños nuevamente profanaron el silencio.

“¿Por qué estás triste, escritor?” Preguntó el niño al hombre.

“Esta noche extraño el amor” Respondió el escritor, distante de la pregunta y la respuesta.

“¿El amor?” Preguntó el niño, haciendo una mueca de asco, comprensible para su corta edad.

“Sí. El amor.” Confirmó el escritor, como hablando consigo mismo.

Los niños se miraron el uno al otro un momento, reflejándose en ambos la extrañeza y el desconcierto. Entonces formularon la pregunta más interesante de la noche:

“¿Por qué?”

Todavía hubo otro pequeño instante de silencio, donde sólo los pasos, las sombras y los ruidos de la calle y de la noche se apoderaron de todo. Habían dado en un clavo y el hombre parecía estar pensando.

“Fue en noches como esta en las que, enamorado, la tuve entre mis brazos.” Dijo el hombre, al fin. “Así, abrazados, todo brillaba con más fuerza. Las cosas eran más brillantes, la vida era más magnífica, las esperanzas de mis sueños eran insuperables…”

“¿Y entonces?” Dijo la niña, interrumpiendo.

“Y entonces todo terminó de un momento a otro” Respondió. “No fue en las noches nostálgicas de mis recuerdos… pero ocurrió lo que creí que nunca ocurriría. Ahora estoy solo, perdido y abandonado. Con tan sólo las memorias de esos tiempos vagando por las calles, como un lobo estepario que se avergüenza de serlo.”

El niño guardaba silencio. Sólo quería acompañar, pero aquel tema no le interesaba en lo absoluto. La niña, por otra parte, parecía muy ávida de querer entender y ayudar.

“¿Aún la amas?” Preguntó, creyendo que podría tratarse de eso.

“No lo creo.” Contestó, pero luego dudó brevemente. “La verdad es que no lo sé. Las cosas cambiaron tanto que parecieran haber sido tan sólo un hermoso sueño… y nada más. Ella ha cambiado. Yo he cambiado. Quizás, si las cosas fueran favorables para ello, incluso me podría volver a enamorar, pero todavía estoy colgado a lo que fue para mí… y nada más.”

Esta vez, el niño levantó la cabeza, interesado al parecer en lo que decía el hombre junto a él. La niña sólo escuchaba, en silencio.

“Creo… de todas maneras…” Prosiguió el escritor. “que ella ha producido un daño tan grande en mi corazón que por ahora ni siquiera ella misma sería capaz de repararlo.”

Nuevamente imperó el silencio unos instantes, mientras las calles desiertas de caminantes nocturnos subían una de las pequeñas colina pavimentadas de la ciudad.

“Eres un tonto, escritor.” Dijeron los niños, casi al unísono.

“Lo sé. Lo sé…” Se contentó con decir el aludido.

“¿Por que no la vuelves a ver? ¿Por qué no hablan al respecto?” Continuaba la niña preguntando.

“No se puede.” respondió el. “Los adultos, los que terminan una relación, no suelen hablar de estas cosas por el miedo que tienen daño que pueden ocasionar no sólo a la otra persona… sino que también a sí mismos.”

“¿No están ya bastante mal las cosas?” Preguntó el niño, aburrido ya de quedarse en silencio.

“La verdad es que sí… pero creo que sólo puedo seguir adelante. El problema es ¿Cómo sacarme el recuerdo de la cabeza?”

“Fácil, escritor” Dijo la niña “Escribe. Tienes buenos amigos, ¿No?. Seguro les gustará tu historia si se las relatas. Ellos te darán palabras de aliento.”

“No puedo contarles esa historia… todavía. No estoy preparado aún para hacer pública mi desgracia y creo que no quiero inspirar la lástima de nadie.”

“¡Te contradices!” Dijo el niño otra vez, apuntándole con el dedo y riéndose.

En ese momento el escritor sonrió y lanzó unas silenciosas risas que obviamente los niños notaron. Les alegró sobremanera, haciéndoles avanzar más animados ante el súbito cambio de humor del hombre con el que caminaban.

“No te lamentes más.” Dijo el niño. “Enfrenta tus demonios y sale adelante. Eres un guerrero después de todo”

Miró al niño y se sonrió.

“Ten ánimos, que nunca sabes cuando puedes encontrar algo mejor de lo que perdiste.” Dijo la niña. “Además, las soluciones las tienes. Sólo necesitas el valor para realizarlas. No dudes más y haz lo que tengas que hacer.”

Miró ahora a la niña y también le trajo una sonrisa a su rostro.

“Chicos…” Comenzó a decir.

“Nada de eso.” Le interrumpió el niño. “Nunca te rindas y sigue adelante.”

“¡Me quedó claro!” Exclamó suavemente el escritor, mientras reía brevemente. “Sólo queria darles las gracias por acompañarme. Por ayudarme a entender, al fin y al cabo, que mis problemas son insignificantes una vez que puedo decírselos a alguien…”

Cuando se giró para verles habían desaparecido. Se detuvo. Miró por unos segundos a su alrededor, lanzó un profundo suspiro y entonces siguió caminando, prácticamente con los mismos sentimientos lúgubres con los que empezó. Los niños eran, por supuesto, fruto de su imaginación.

Ya faltaba poco para llegar a casa. Había sido una larga caminata y estaba exhausto. Era cierto, el papel y el lápiz le esperaban, pero ya no se sentía desanimado a continuar. Imaginarios o no, le habían alegrado el día. Ahora se habían ido, era cierto. Los había dejado ir, pero mientras caminaba juraría que podía ver todavía sus pequeñas sombras marchando junto a él en la noche, que al fin podía admirar y contemplar con agrado. Sonrió, sabiendo que su angustia estaba superada por esa noche.

—Niños más sabios que un adulto—Reflexionó, al fin, en voz alta—. Siempre creo que algo se me va de las manos después de que lo he creado…

Anuncios

12 Comments

  1. Hola querido amigo, lo primero que quiero decirte es que la foto me ha ayudado a transportarme, da un reflejo de la soledad y la incertidumbre que casi hace daño.

    Por otro lado la historia tiene retazos de una belleza extraordinaria, no de la que llama la atención sino la pequeña, esa que cala el alma.

    En algunos momentos el relato adopta maneras poéticas, los niños con su calidez nos animan a adentrarnos en la historia del escritor con el que es muy fácil identificarse porque realmente la historia que entrevemos, la de ese amor del que aun no puede hablar es hermosísima.

    Te has superado querido adlien.

    • José, amigo mío, gratas e interesantes son tus palabras en realidad. Esta vez he acertado con la fotografía, al parecer, jajaja. Me alegro de que así sea. Fue la representación más cercana a lo que tenía en mente y le alegro de que esa opinión sea compartida.

      Los niños pueden tomar roles verdaderamente trascendentales en la vida de todo adulto. Solo debemos de saber escucharlos.

      Es una alegría el hecho de que te haya gustado, realmente, mi estimado amigo :)
      Un abrazo

  2. Me encanto , no me despegue hasta el ultimo punto final, Me sentí ahí , quizás como la niña … por ser la única figura femenina. Me gusto que a pesar de que el prota sufría por amor , la lectura no se volviera pegajosamente melosa , me gusto que aunque el ambiente tenia detalles lúgubres la participación de los niños hiciera de ese ambiente un lugar mas alegre, y ademas que los niños solucionen los problemas de los adultos no es muy comun , siempre lso adultos ignoran los que las pequeñas mentes tienen que decir , fue una lectura diferente , no me esperaba que el escritor los tomará en serio , pero como no , si los niños tenian mucha razón.
    En mi interpretación di como hecho que el niño era él y ella su amada , quizas fue un amor de infancia , quizas .. interprete mal , pero no importa!! XD

    Saludos , gracias por avisarme de este espacio , te seguiré leyendo ^^

    Toda la buena vibra para que este lugar de lectura siga creciendo!

    • Estimada Pachan, es un agrado leer tu comentario y conocer tu opinión sobre este pequeño relato.

      Con respecto a lo que dices hay mucha razón. Los adultos suelen ignorar lo que los niños tienen que decir porque piensan que jamás podrán concebir la gravedad de los problemas de los adultos… pero la verdad detrás de todo es que los problemas de los adultos son muy simples… sólo que volvemos tan complejo nuestro propio mundo interior que creemos que la solución está muy distante. En realidad puede estar al frente de nosotros la mayoría del tiempo…

      Me agrada tu interpretación, pues dicho suceso no lo había pensado de esa forma. De todas maneras, uno es libre de interpretar ciertas partes de las historias como prefiera, ¿No crees? ;)

      ¡Muchísimas gracias por tus palabras! Espero que pueda seguir viéndote por aquí :)
      Un abrazo

  3. Durante el trayecto el escritor recibió el amor de dos miradas inocentes y lo que un niño piensa siempre es seguro mas acertado que lo que piensa un adulto porque a un niño no se le pone nada por medio para cruzar al otro lado del río. Actúan sin pensar tanto… sin darles 100 vueltas a las cosas y consiguen mucho mas :)

    • Completamente de acuerdo al respecto, estimada. Sin embargo, digamos que la sabiduría de los niños también a veces puede idealizarse mucho, razón misma por la cual el hombre se sonríe al final.

      Hay cosas, sin embargo, para las que es agradable y reconfortante que se nos vayan de las manos.

      Gracias por tus palabras, querida amiga
      Un abrazo

  4. Impresionante Adlien! Coincido con Rey en cuanto a la imagen… sirvió como transportador y nos pone directamente en la piel de esa sombra… Los niños me recordaron a El Principito… pequeños curiosos y llenos de sabiduría los que creaste… quizá producto de la imaginación del escritor o quizá proyecciones de él mismo…
    Las imágenes de niños sabios es siempre fuerte… ellos son los verdaderos sabedores de la vida : )

    Una muy grata lectura amigo mío! Muchas gracias por estas hermosas letras!
    Un abrazo!

    • A diferencia del relato de Rocío, esta vez si acerté, ¿Eh? Jajajajaja… ¡Me alegro! :D

      En las creaciones de nuestra imaginación hay de todo un poco, cosas de las que estamos conscientes… y otras tantas que agregamos sin darnos cuenta y que pueden hablar directamente de nuestra vida, carácter o experiencias. Sin duda todo eso es muy interesante :)

      Es curioso como en la infancia se puede vivir la simpleza de la vida en todo su esplendor, y cómo cuando vamos creciendo la mayoría lo va olvidando. Nos perdemos en alguna parte del camino…

      Gracias por comentar, mi estimado
      Un abrazo

  5. Estimado Adlien,

    Un relato poético en la que el escritor acompañado por esos niños imaginarios me ha calado el alma. Desde mi punto de vista los niños son partes del mismo escritor que lo acompañan y hacen que su dolor por ese amor sea menos punzante. Hay un niño y una niña, reflejo de la hombría y la sensibilidad, ambas en el alma del escritor, me ha gustado esa recreación. A pesar de todo lo vivido en el alma del escritor hay todavia la ilusión que tienen los niños y eso es precioso.

    Muy buen relato, querido amigo.

    Un abrazo.

    Montserrat

    • Me alegro de que te haya gustado este relato, queridísima Montserrat. Y aciertas, al menos desde mi propia perspectiva, con lo que dices en relación a que los niños son parte misma de él. Cada vez que escribimos ponemos, de una manera u otra, parte de nosotros en ello. Nuestra alma es lo bastante grande como para compartirla con el mundo.

      Mientras existan los niños (y sepamos escucharlos), la ilusión y la sabiduría… hasta el hombre más abatido encontrará como salir adelante si les tiene a mano.

      Gracias por tus palabras
      Un abrazo

  6. Yo creo que esos niños son su consciencia que le mantienen cuerdo para que siga adelante. El desamor a veces, duele mucho. Besos
    Ana

  7. Hermoso relato sobre la aceptación… Lamentarse y compadecerse de si mismo solo sirve para hundirse mas en la miseria! Y a la vida hay que echarle un par!
    En el fondo creo que hablas de ti… y creo tambien que estas en el buen camino.
    Un beso poseido de una “niña”


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: