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Una vez que llegamos a Garin, Sinu y yo conversamos con los miembros de la Academia de Magia para obtener alguna información sobre Bereth, esperando realmente obtener de ellos, hombres versados en toda clase de conocimientos, respuestas que nos guiaran bien. Sin embargo, todos quisieron evitar diálogos respecto de aquellos tiempos oscuros, pese a que al parecer sí que tenían conocimiento de lo que sucedía. Así fue como terminamos conversando con Jeruk, el jefe de la Academia, quién al enterarse de nuestro deseo de ir a la isla y enfrentarnos a Bereth y su maldad, se burló de nosotros por “lo estúpidos e ingenuos que éramos, si creíamos que teníamos alguna oportunidad contra un mago como Bereth”. Incluso dijo de nosotros que si llegaba a darse alguna lucha contra él… nosotros dos, al menos, no podríamos servir más que como mera carne de cañón para cubrir a los magos y arqueros… pues Bereth era demasiado poderoso para los guerreros como nosotros, no experimentados en la resistencia a la magia, de cuyos efectos ya habíamos sufrido terriblemente en momentos anteriores.

Nos reiteró, no obstante, de que ni siquiera un ejército capacitado y especializado podría ser capaz de vencer a tan poderoso enemigo… y mucho menos llegar a matarle. Protestamos al respecto. Intentamos explicarle de que tarde o temprano Bereth saldría de todos modos, siendo la mejor alternativa atacarle mientras aún recuperaba sus desgastadas fuerzas. Insistimos en que no podíamos desaprovechar la gran oportunidad que teníamos. Pero mientras le hablábamos, vi en su rostro una mirada que reflejaba cierta decepción ante nuestra tenaz resistencia a darnos por vencidos antes de luchar.

—Si tanto ansían en saber sobre Bereth… tomen el camino que está al Este de esta ciudad. Lo que verán allí es una pequeña muestra de sus habilidades…—Aquello fue todo lo que dijo, para luego terminar nuestra conversacion y retirarse.

¿Qué podía haber al Este de Giran que fuera muestra del poder de Bereth? Sinu y yo nos dirigimos a averiguarlo, pues nuestras andanzas siempre nos habían llevado hacia lugares lejanos, pero nunca a ese lugar en específico. Tras bromear un poco para animar la marcha, pensé un momento en algunos cambios que habían ocurrido a mi compañero. Después del incidente, desertó del camino de la magia, sin decirme nunca el por qué. Y aunque no lo creí en un principio, tomó espadas y armadura y decidió convertirse en mi hermano de armas, aprendiendo tan rápidamente que llegó a desconcertarme. Siempre lo ví más dispuesto a escoger un arco de entre todas las armas y disciplinas, y sin embargo ahí estaba, marchando despreocupadamente de mis reflexiones.

Sumido en este y otros pensamientos, relacionados a lo que podíamos encontrarnos, Una vez que salimos de la gran ciudad de Giran no fue mucho lo que avanzamos antes de encontrar problemas: Una pandilla de “Bugbears” estaban esparcidos amenazadoramente a lo largo del serpeante camino.

Estas criaturas, que se supone que son deformaciones extremas de lo que alguna vez fue la todopoderosa raza de los Gigantes, eran usualmente estúpidos (por ejemplo éstos en particular, que se mantenían lejos entre ellos, presentes a la luz del día… y visibles), pero lo suficientemente poderosos como para causar estragos en el comercio de las ciudades, a los guardias en general… y a uno que otro aventurero distraído. A todos ellos los asaltaban y les quitaban sus pertenencias,  terminando la mayoría de estas cosas en sus estómagos, pese a que no fueran comestibles… junto con lo que quedara de los humanos que alguna vez poseyeran dichos objetos. Al ser perezosos y lentos podían ser eliminados facilmente si se era lo suficientemente hábil, pero también eran bastante numerosos y fuertes y por ello causaban demasiados problemas aún para preparados guardias de las ciudades o sus subordinados. Buscando ayudar y evitarles problemas a estos buenos hombres, Sinu y yo nos preparamos para una emboscada…

Escondido en la espesura, contemplé por un segundo mis nuevas espadas, la primera la que el cronista me había obsequiado, y la otra una pequeña cortesía de mi propio clan. Ambas desprendieron un plateado destello a su alrededor al aplicar sobre ellas el poder de los espíritus, que se usa para disminuir la fuerza necesaria para manipular las armas; aumentando así la fuerza del golpe. Las armas, por lo tanto, se tornan ligeras, manejables y mortíferas al mismo tiempo de esta manera. Cuando sentí que llegaba el momento de atacar, rápidamente cargué hacia el bugbear más cercano, que en ese momento rascaba distraídamente su cabeza con la mano en la que tenía el hacha. Aquella había sido razón suficiente para correr a toda velocidad y cortar su cuello de un solo salto… por un golpe bien calculado.

Pero ahora que había revelado mi posición y matado a uno de los suyos, todos los bugbear de los alrededores se sumaron a la lucha para vengar a su caído compañero. Dejé deliberadamente que se acercaran. Comenzaron a rodearme, preparándose para intentar destrozarme salvajemente una vez que estuviera atrapado en su mortal círculo, del cual sería difícil escapar. Y sin embargo esperé a que lo completaran, mientras estaba completamente atento. Una vez encarcelado, uno de ellos embistió hacia mí primero que los otros y me sonreí en una fracción de segundo. Típico de ellos era la impaciencia, lo que volvía a facilitarme las cosas. Gracias a que previamente al combate había hecho uso de mis técnicas de concentración, usé mi habilidad más poderosa para vérmelas con este enemigo: Tres poderosos cortes a una velocidad que muchos consideran increíble, y que me daba, además, el impulso suficiente para saltar apoyado en su cuerpo. Así fue como abandoné el círculo de los Bugbear, dejando nada más que los trozos de mi atacante en el suelo y frente a ellos.

En ese momento en el que todos estaban juntos, Sinu (que había estado esperando pacientemente el momento apropiado durante mi ataque) salió entonces de su propio escondite, y arrojó una poderosa onda de corte a través de sus espadas al Bugbear que se encontraba frente a él. Estas ondas de corte viajaban de forma veloz, y podían dañar a más de un adversario en el trayecto; pero ésta en particular parecía diferente a todas las otras que antes había visto. Era de color rojo, no plateada como de costumbre, y parecía más un fénix en vuelo.

Una vez que impactó en su destino, se suponía que debía producir otras ondas de corte más pequeñas que acabarían o dañarían al resto de nuestros enemigos; pero en vez de ello, surgió de su interior una monstruosa onda de fuego que se expandió ampliamente a través del campo en el que estábamos. Fue, de hecho, tan poderosa… que acabó no solamente con los bugbears calcinados, sino que casi acaba también con nuestras propias vidas, de no habernos arrojado a tiempo al suelo; desde donde pude ver al fuego extinguirse tan rápido como había aparecido.

—¡Sinu! -le recriminé, algo enojado y sorprendido a la vez—. ¿Qué demonios hiciste? ¡Casi nos matas!

—Lo siento “Hellb”, pero puedo explicarlo.

—¿Cómo?—Espeté.

—Quise experimentar un poco por culpa de un pequeño presentimiento. Así terminé combinando la técnica con algo de pólvora mágica, con la que realmente hice que aumentara la efectividad de la técnica. Como pudiste ver, sin embargo, no pude controlar ese efecto de fuego que viste —Decía. Explicaba un poco preocupado en un principio… pero casi de inmediato empezaba a ver sus gesto de sincera alegría, tan típica de él… que no me sorprendería que la conservara aún si llegarámos a ver las puertas de la perdición frente a nuestros ojos—. No pensé que sería tan potente, así que lo siento… pero fue lo máximo y no me arrepiento —dijo Sinu, llegando a producirnos a él a y mi una serie de carcajadas, producidas por la tensión del momento.

Luego de conseguir avanzar otro tanto nos topamos con unos cuantos Wyrms (una variante de dragones, aunque bastante más pequeños) a lo largo del hermoso paraje que teníamos frente a nosotros, como así también vimos algunas Harpías esparcidas a lo largo. Esta vez la situación sería más peligrosa si combatíamos a todas las criaturas. ¿Eran estos enemigos aquello de lo que Jeruk tanto alardeaba? Sonaba claramente ilógico, pues eran enemigos fuertes… pero capaces de ser derrotados. Entonces, a lo lejos, Sinu vió a un mago frente a uno de los wyrms, que parecía dirigirse hacia el hombre mientras éste parecía estar en posición de combate. Los wyrm tenían resistencia innata a la magia, por lo que aquel mago insensato no sobreviviría si no lo protegíamos a tiempo de las garras del dragón. Mientras nos acercabamos lo más rápido posible notábamos la inmutabilidad del mago ante la proximidad del dragón. A medio camino nos detuvimos…

El mago era de piedra.

Impactados tanto Sinu como yo, al saber que el Wyrm sólo daba vueltas rutinarias (y al que de todas maneras tuvimos que matar, porque al notar nuestra presencia nos creyó su alimento), nos acercamos al petrificado para verlo más de cerca.

Efectivamente, de acuerdo al musgo presente en la piedra, llevaba ya un buen tiempo bajo aquella maldición. Y pronto caímos en cuenta de que por todas partes habían petrificados, hombres y mujeres, en diferentes posturas y actitudes y con marcas en sus rostros que reflejaban determinación, miedo, furia, frustración o miedo en su estado más puro. Parecían haber estado luchando constantemente (algunos huyendo, no obstante) y por lo tanto, de inmediato se dispararon mi imaginación y mis pensamientos. Buscando una posible causa inmediata encontramos algunas Medusas esparcidas en otra parte del valle, pero el hecho de que éstas convirtieran en piedra a la gente era un simple mito de los libros, probado falso hace mucho tiempo en nuestro mundo. Actualmente era creído, solamente, por personas supersticiosas y aisladas del mundo casi por completo.

¿Éra éste el poder de Bereth? ¿Tan peligroso era para los mortales con los que una vez compartía el destino de morir? Nos quedamos en silencio unos minutos pensando al respecto. Y entonces compartimos una mirada. Ésta mirada nos hizo darnos cuenta de que compartíamos la misma opinión y por ello nos marchamos de aquel sitio…

Volvimos con Jeruk en busca de respuestas. Nos informó que a pesar de el terrible hechizo de la petrificación, los avances mágicos del presente permitían resistencia o bloqueo total de estados como la petrificación; inclusive al uso de un cadáver de un guerrero caído por un necromante para su asistencia en batalla. Decididos, le preguntamos que era capaz de revertir el efecto de la petrificación, ante lo cual el viejo maestro nos miró impresionado. Había creído que habíamos desistido, pero le afirmamos que llegaríamos hasta el mismísimo final de ser necesario con tal de devolver a la normalidad a esas personas. Su respuesta, entonces, no fue negativa a pesar de nuestras espectativas… pero tampoco fue esperanzadora: sangre de demonio. Y no cualquier clase de sangre, pues no se lograría el efecto deseado. La sangre de los demonios tiene propiedades distintas, dependiendo del ambiente en que se encuentren. Jeruk deducía que sólo los demonios dentro del nido del poderoso dragón Antharas tendrían la clave para la cura a la petrificación de aquellas personas afectadas por el hechizo de Bereth. Nos deseó la mejor de las suertes (aún cuando dudaba de nuestro éxito), y esperando volver a vernos con vida, se retiró nuevamente con paso orgulloso, pero melancólico.

Viajamos raudos a Aden, capital del reino y a la localización del cuartel general de nuestro clan: Enlightenment (Ilustración). Reunidos en asamblea con nuestro líder y amigo, Wurdulak, informamos tanto Sinu como yo, con lujo de detalles, los actos que pensábamos ejecutar, pidiéndoles asistencia a todos los miembros del clan que pudieran ayudarnos. Wurdulak nos advirtió que los demonios del Nido de Antaras son criaturas demasiado poderosas para sólo dos guerreros, especialmente por el hecho de que debíamos enfrentar una gran cantidad de monstruos y aberraciones en el camino, que probablemente acabarían con nosotros sin siquiera llegar a adentrarnos demasiado en las profundas cavernas. Asentimos, pero demostramos la determinación de hacerlo como fuera. Si no podíamos revertir la maldad de Bereth en el mundo, no podríamos jamás hacerle frente cuando llegara el momento. Wurdulak, pidiendo calma a nuestros enérgicos espíritus, preguntó quién de los presentes tenía algún asunto más importante que atender… y ante la negativa absoluta, quedó establecido que el Clan se iría de cacería.

Así partimos.

——————————————-

Recuerdo que los nombres han sido ligeramente modificados.

Saludos

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10 Comments

  1. Sublime
    Maravitupendo
    Woooo, etc.
    Muchas palabras buenas para describir este fragmento de cuento ^^ simplemente fantastico me encanta como expresas todo adlien.
    Bueno suerte con los siguientes querido amigo, saludos.

    • Jajaja, muchas gracias, Sinu, mi querido amigo. Espero que estés atento a lo que está por venir, porque creo que te gustará más aún, jajaja :D

      Un abrazo

  2. Me encanta este cuento es estupendo!!
    pero por qué siempre se me hacen tan cotos? D:
    me hizo gracia lo del experimento de sinu con los bugbears xD
    bueno pues que me encanta esto y espero impaciente las continuaciones :p

    un beso :)

    • Gracias por tus palabras, Reiss. Si pusiera toda la extensión de este cuento, leerlo sería increíblemente aburrido en mi opinión, jejeje; pero me alegra de que te haya gustado.

      Ya vendrán las continuaciones. A su tiempo, no quiero ir apresurado, jajaja
      Un abrazo

  3. Me pregunto como evolucionará eso de la espada con pólvora mágica…
    Mejor título para esta parte de la historia no podía haber… tanto simbólico como literal… espero por la siguiente parte
    Un abrazo Adlien

    • Pues sí, simbólica y literalmente creo que he dado en el clavo con el título, jajaja. Agradezco el tiempo que te has dado para leerlo y tus siempre dichosas palabras, querido amigo, que siempre termino esperando cuando posteo algo nuevo.

      Te adelanto, además, que aquel pequeño “experimento” del que hice mención… es la punta del iceberg ;)

      Un abrazo

  4. Una pandilla de “Bugbears” estaban esparcidos amenazadoramente a lo largo del serpeante camino.

    ¡Erés genial, querido amigo!

    Me quedo atrapada en tu texto y me sabe a poco.

    Un abrazo.

    Montserrat

    • ¿Así lo crees, querida amiga? ¡Qué alegría al corazón! Espero que te guste entonces lo que está por venir. Gracias por tus palabras y tu simpatía hacia mis escritos. De veras lo aprecio :)

      Un abrazo

  5. Jejejejeje Cada vez me cae mejor Sinu… Me parece muy simpatico ademas de rebelde, divinas cualidades!
    ¿Asi que ya nos encaminamos a la gran mision y el primer enemigo importante? (el dragon) Por lo visto las hordas de demonios no son nada para el clan. Muy bien! con un par!!!
    Ese mago ya puede hecharse a temblar jajajajaja que no hay nada mas emocionante que tios valientes y decididos (suicidas y tal tambien)
    Sigo notando la falta de la heroina que peor que hombres valientes es una mujer cabreada!
    Que buenos ratos me haces pasar!
    Espero impaciente… Un beso desde los infiernos.

    • Es un gran tipo, y un gran amigo. Me alegra que simpatices con los personajes :D

      El gran enemigo importante es el demonio, eso sí. El dragón sería tan duro rival que un sólo clan no sería rival para él. Serían sólo el aperitivo, jajaja.

      Gracias por tus palabras, querida amiga. Es una alegría contar con tu lectura y tus comentarios, que también me hacen pasar buenos ratos a mí.

      Un abrazo


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