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Las fuerzas del enemigo avanzaban, inevitablemente, hacia la última sección de la fortaleza; que todavía se mantenía incólume en medio de todo el desastre. De las murallas, los arqueros sobrevivientes hacían todo lo posible por retener a los invasores, y los soldados, incapaces todavía de entrar en combate cuerpo a cuerpo, aportaban con los arcos que sobraban o con pesadas piedras, mientras preparaban el agua hirviendo, a falta ya de aceite. Pero todo era en vano, ya que las fuerzas del enemigo eran ampliamente numerosas y parecían no tener final.

—¡Resistan! ¡Resistan!—Eran el llamado del rey para sus soldados, que seguían luchando valientemente por impedir que la fortaleza fuera conquistada; aún sabiendo su inevitable destino.

Al menos, sentían todos los guerreros, el destino se los llevaría luchando hasta el último suspiro. Lentamente, uno por uno, fueron cayendo todos los arqueros y soldados, y varios quedaron incapacitados para volver a presentar batalla contra los ataques a distancia de sus enemigos. Sin embargo, pudieron derramar el agua hirviendo que habían preparado, y esto produjo graves daños en aquellos que quisieron tratar de escalar los muros. Luego desde lugares más seguros, arrojaron trozos de madera incendiada, que también tuvo una valios utilidad en el campo… de momento.

Las puertas, por otro lado, habían sido fijadas bastante bien y todavía resistían firmes el duro asedio. Pero nada de esto duraría y el Rey lo sabía. Un caballero se le acercó entonces.

—Señor. La batalla la hemos perdido. Todo se ha perdido. Estamos resistiendo lo mejor que podemos pero no vamos a salir de ésta.

—Eso lo sabes tanto tú como yo. Hemos de morir este día luchando. No hay otra opción, pues nuestro enemigo no tendrá ningún tipo de piedad con nosotros—Dijo el Rey, con semblante grave.

—Es cierto lo que dice, Señor. Sin embargo, me refería a que entráramos a los defensores de las murallas. Los estamos perdiendo en una táctica que ya no tiene utilidad. En mi opinión sería mejor que encontraran su fin aquí, en el conflicto final contra las fuerzas invasoras que allá afuera, donde ya ninguna gloria les aguarda.

El Rey sonrió, entonces, aunque acongojadamente y le dió la razón.

—Así ha de ser, entonces. Llámalos, por tanto lo más pronto posible, y preparémonos para nuestro último combate.

El caballero obedeció y pronto los defensores se reunieron con el resto de soldados y caballeros que yacían en las puertas, que ahora habían comenzado a debilitarse. Se les dió el equipo correspondiente y hubo llamados de trompetas para aquellos que no hubieran podido escuchar el llamado. Tras aquello, todas las salidas al exterior fueron selladas y estaban todos los soldados listos para el combate en aquella última cámara de la fortaleza.

El Rey estaba listo para el combate. Portaba una majestuosa armadura de colores dorados, y portaba un mandoble por sobre la media. Se les dieron los últimos auxilios a los heridos, y entonces el Rey pronunció su último discurso a los hombres que con él lucharían, para animarles y darles fuerza en combate. Decidió ir al frente de sus hombres, para protegerles primero con su vida, y entonces esperaron a que las puertas cedieran.

De pronto se escuchó un gigantesco estruendo en las puertas hacia la cámara. Tenían un ariete. No faltaría mucho para que comenzara el final del asedio.

Uno…

Dos…

Tres…

Cuatro…

Fue al quinto golpe que las puertas cedieron, y entonces ante el súbito grito de batalla del Rey, los arqueros sobrevivientes vaciaron sus flechas en la primera oleada. El Rey y sus caballeros cargaron después, y su embestida fue como la del Sol al borrar las sombras de la noche en el amanecer. Sin embargo, ellos no eran el Sol, y su triunfo no estaba destinado a suceder… pero ellos lo sabían, y aquellos que terminaron cayendo en batalla lo hacían con una sonrisa, cuando les quedaba un hálito de vida como para hacerlo.

La última resistencia duró horas, y cada uno de los guerreros, de alguna manera fortalecidos por ser el cierre definitivo, podían matar hasta doscientos de sus enemigos antes de caer abatidos ellos mismos. Lucharon con un valor y una destreza tales que por un momento hubiera parecido a sus enemigos que habrían de terminar siendo derrotados por aquellos hombres… pero aquel pensamiento se extinguió con el paso de los minutos. Tras aquel largo combate, ya todos los soldados yacían muertos y el sitio era un tremendo desastre en el que los cadáveres de uno y otro bando se confundían.

Ahí, en medio de todo ese caos y muerte, sólo el Rey quedaba vivo de los suyos; rodeado de enemigos.

Con la espada mellada, la armadura llena de abolladuras y su cuerpo ya cansado y herido, gritó una última vez, desafiante hasta el final, y atacó heroicamente; y la cantidad de muertos que logró, aún cuando luchaba solo y cansado, fue enorme y digna de alcanzar la leyenda. Pero las flechas, lanzas y hachas pudieron más que su imperiosa fuerza y resistencia y terminó entonces su existencia derribado y absorbido por el infinito oleaje de enemigos.

El reino había sido finalmente conquistado por los invasores.

Un joven despertó súbitamente tras aquel acontecimiento, durante una fría noche de invierno. Había sudor en su cuerpo y una opresión en su pecho… en su corazón. Un pensamiento se había alojado en su mente.

Ya no pudo dormir. Decidió, por lo tanto, bajar al primer piso correctamente abrigado, salir al patio de su casa y mirar las estrellas que podían verse tras las roturas en las nubes. Suspiró profundamente mientras pensaba en la mujer que le quitaba el sueño y pensó, en voz alta:

—Maldición. Creo que me he enamorado…

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La imagen fue realizada por Angus McBride. Podrán encontrar trabajos suyos y de otros artistas relacionados a la temática de Tolkien en el siguiente vínculo (los llevará a las imágenes, pero la página tiene mucho más para mostrar).

Saludos

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16 Comments

  1. Tan maravilloso como siempre el final no me lo esperaba y eso a sido estupendo hasta me a echo gracia el final y a la conclusión que llega
    gracias por sorprenderme cada vez que leo una historia tulla y sigue haciendo cosas tan estupendas

    PD: espero impaciente las continuaciones de tus otras historias

    un beso :)

    • Me alegro de que te haya gustado, Reiss. Fue una alegría escribirlo, y espero seguir escribiendo de tan alegre manera todos las demás historias que están por venir.

      Un abrazo

  2. JAJAJA!!!! y pensar que todo iba por ese lado… extraña manera de soñar con el amor de su querida…
    Interesante relato… thumbs up!

    • Es precisamente eso lo que quería expresar: La sorpresa de que todo terminó siendo una metáfora con la cual expresar el enamoramiento. Yo diría que basado en hechos reales, jeje.

      Gracias por tus palabras, amigo mío
      Un abrazo

  3. La trama de este relato es genial… el final sorprende, ya que el relato épico evocaba una época pasada de conquistas, pero veo que la lucha que se representa es la mas digna: referida a las emociones.

    Es un texto encantador. Un abrazo, mi amigo escritor.

    • Te agradezco en el alma el que me hayas escrito; por ser, a su vez, palabras tan acogedoras. No hay duda de que esta clase de conflictos no dejan de ser comunes en muchos sucesos de nuestras vidas, y la victoria metafórica de uno u otro bando cambian las cosas en nuestras vidas; quizá para siempre.

      Un abrazo

  4. Conforme iba avanzando en la lectura me he emocionado. Me has transmitido lo mucho que has disfrutado escribiendo este relato de Caballeros con final curioso y muy hermoso. Un abrazo.

    • Muchas gracias por leer este relato. Me alegro de que haya sido de tu agrado. Con semejante recepción más alegría me produce el haberlo escrito.

      Un abrazo

  5. El final del relato sorprendente e inesperado.
    Un abrazo.

    • Luna, aunque breves son tus palabras, me agrada sentir tu presencia en este espacio donde escribo; y mucho más cuando te agrada lo que aquí escribo.

      Un abrazo, amiga. Gracias por estar aquí :)

  6. Jajajajajaja Me pregunto en que parte exacta he perdido el hilo???? Porque el amor no lo veo por ningun lado… Bueno tal vez si, en la pasion que desborda un corazon, en la locura de seguir hasta el final caiga quien caiga, en la sorpresa de un hachazo en la frente (que tambien suele ocurrir en el amor) Encantador relato de principio a fin, creo que me ha salpicado y todo!!! Muchas gracias Adlien!
    Besitos desde el infierno eh!

    • Nieves, mi querida Nieves: El relato ha sido una metáfora del amor, como una fuerza invasora en el corazón del joven. Tu interpretacion, de todas maneras, también me parece interesante :P

      Un abrazo

  7. what?? después de emocionarme tanto con la historia del Rey, me vienes con este final de súper impacto… a la final, me ha encantado lo romántico del texto. Un saludo.

    • Creo que te ha parecido muy abrupto el cambio, jajaja. Pero creo que ese era el efecto esperado, jejeje.

      Un abrazo ;)

  8. Es que el amor, cuando decide instalarse en un corazón, lo hace de las formas mas insospechadas.
    Besos azules
    Ana

    • Así lo creo; poca es, sin duda, la imaginación en esta clase de cosas, jajaja.

      Gracias por leer, Anita
      Un abrazo


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